La Consejería de Salud ha ordenado la inmovilización de cientos de lotes de aceite de oliva.

La Consejería de Salud ha ordenado la inmovilización de los lotes de aceite de oliva en los que se ha detectado un fraude. 

La decisión fue tomada después de descubrir que 24 de las 50 muestras de aceite de oliva virgen extra analizadas, presentaban irregularidades que confirmaban las sospechas de que la etiqueta no correspondía a la calidad del producto.

Los controles se han llevado a cabo en aquellos lotes de aceite de oliva virgen extra que, en la mayoría de los casos, se vendía a un precio sospechosamente bajo. 

Las asociaciones agrarias llevaban ya bastante tiempo denunciando que los precios que ofrecían algunas marcas eran muy inferiores al gasto por la producción del mismo.

A la vista de los resultados, la Dirección General de Consumo ha abierto un expediente y ha comunicado a los establecimientos la inmovilización de los lotes fraudulentos y la prohibición de ponerlos a la venta.

La nueva reglamentación comunitaria sobre el etiquetado del aceite de oliva, vigente desde julio de 2009, obliga a las empresas a añadir a la etiqueta de su producto información relacionada con la procedencia geográfica del aceite de oliva virgen extra, para que los consumidores puedan conocer el verdadero origen del aceite que compran. 

De esta forma se intenta prevenir que algunos países importen aceite de oliva virgen extra de España, lo envasen, y lo comercialicen como aceite de producción nacional, un engaño que se demostró que ya se habían llevado a cabo en Italia.